Cómo inculcar la afición a la pintura desde pequeños

Afición a la pintura desde niños

Cuántas veces habremos oído decir que las cosas que se aprenden de niños se aprenden para toda la vida. Probablemente esto sea así, pero antes de nada queríamos reflexionar sobre un asunto que va un paso más adelante y que tiene que ver con la siguiente pregunta: ¿cuántas cosas que se aprenden de niño se practican después? O por ir al grano: ¿cuántos niños que aprenden a pintar continúan y disfrutan haciéndolo de mayores?

Que los niños tienen mayor capacidad para el aprendizaje nadie lo duda, que aprenden más rápido tampoco, pero que lo que aprenden les gusta y que se divierten haciéndolo no está siempre del todo claro.

Muchas veces los mayores nos preocupamos de poner a su alcance todos los medios necesarios, y más, para desarrollar una actividad, y con muy buena voluntad les damos algunas, o demasiadas, indicaciones sobre cómo hacerlo, pero nos olvidamos de algo mucho más importante si queremos que les interese y esto es conseguir que disfruten practicándola y que se convierta en uno de sus juegos favoritos.

Sí, decimos “juego” adrede, porque para los niños el interés por las cosas se despierta casi siempre a través del juego. Por eso, si queremos atraerlos hacia la pintura, tendremos que hacerlo dejándolos jugar con ella, que se diviertan, que se emocionen y poco a poco ya les iremos contando algunos conceptos básicos, pero mientras jugamos con ellos.

Romper las reglas del juego

Una vez que entran en el juego, hay que tener en cuenta que enseñar arte a los niños presenta algunas peculiaridades, aunque algo que tienen en común con los adultos es que cada persona mira e interpreta el mundo, su mundo, de manera diferente.

A partir de aquí, todo cambia y no pueden ser tratados como adultos porque los niños tienen sus propias características psicológicas que van cambiando con la edad. Además, cada uno tiene su propio carácter que le hace ver el mundo de forma distinta no solo a la de los adultos, sino también a la de los otros niños. Por ello, sus dibujos deben contemplarse como lo que son, obras de niños en las que reflejan el mundo desde su punto de vista y desde su particular forma de ser.

¿Qué se puede enseñar?

1) El realismo no

Mejor empezaremos por lo que no hay que enseñar. En nuestra opinión es inútil, si no perjudicial, enseñar a los niños a pintar y dibujar con realismo. No se puede esperar que representen la realidad tal como es y la vemos los adultos, ya que nosotros conocemos los colores y las reglas convencionales, pero ellos no. Quien se empeñe en esta forma de enseñar corre el riesgo de bloquear la imaginación y la creatividad del niño, habilidades indispensables para disfrutar pintando y que están en proceso de desarrollo.

2) El espacio sí

Más apropiado nos parece orientarles en cuanto al espacio, ya que al usar el material van conociendo intuitiva y gradualmente los conceptos de distancia, medida, distribución del espacio, la relación de la figura con el fondo, las proporciones… Además, como hay una estrecha relación entre el control de la vista y el impulso motor, el niño adquiere conciencia de su cuerpo y de su propio límite, con lo que aprende a conocerse mejor a sí mismo.

3) A emocionarse con los colores

En lo que se refiere a los colores, debemos tener claro que el uso de estos está estrechamente relacionado con las emociones. De hecho, en sus dibujos los niños los eligen por criterios emocionales, aunque no tengan mucho o nada que ver con la realidad que reflejan. Hay que esperar a que crezcan para que capten la relación entre los colores y los objetos, y algo más para que descubran la relación existente entre los colores y la luz. Por ello es mejor que se expresen libremente, sobre todo teniendo en cuenta que en el arte, la elección de los colores tiene que ver más con la intencionalidad expresiva que con el efecto realista, sin olvidarnos, claro está, del material para bellas artes a utilizar.

4) A desarrollar el tema

Un último aspecto que nos parece importante resaltar es el tema. A los niños no se les puede pedir que nos hagan tal o cual dibujo, sino que hay que estimularles la creatividad y el deseo de expresarse. Una forma de conseguirlo es mediante la lectura de un cuento, una poesía o una anécdota, todo ello adornado con una narración sugerente para lograr nuevas asociaciones mentales.

Niño dibujando

Niño dibujando

¿Tienes experiencia enseñando a pintar a niños en el aula o en un taller? ¿Te has sentado alguna vez a dibujar con tus hijos? Puedes contarnos los colores que eligen, cómo dibujan las manos, el tamaño de la cabeza, y si quieres compartir con nosotros algún consejo, estaremos encantados de recibirlo.

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